Vivir Saludablemente
 

Una vez que el paciente siente que está en condiciones de comenzar con su tratamiento, es fundamental que no se discontinue la medicación, ya que, toda interrupción genera cepas resistentes, teniendo en cuenta que el VIH se reproduce a razón de 10.000 millones de copias diarias.

CONDICIONES DE EFICACIA DEL TRATAMIENTO .. EVITAR LA REINFECCION

Para que el tramiento resulte eficaz, no sólo es indispensable la medicación, los controles y los análisis en general, sino que es de fundamental importancia evitar la reinfección por VIH. En cada nuevo contacto con el virus la persona puede volver a infectarse, ya que el VIH de la otra persona, al ingresar al organismo, puede generar nuevas cepas resistentes a la medicación, hecho que puede acelerar el proceso del pasaje a la enfermedad.


La correcta utilización del preservativo para realizar sexo seguro posibilita evitar no sólo la reinfección sino también las enfermedades de tranmisión sexual.


Para mantener una buena calidad de vida se deben incorporar hábitos de vida saludable, adecuada alimentación, actividad física, evitar el alcohol, las drogas y el cansancio excesivo y poder reducir los niveles de stress.

PAREJAS SERODISCORDANTES y SEROPOSITIVAS

Reproducción y VIH
Los avances terapéuticos que mejoran la evolución y pronóstico de las personas que viven con VIH/Sida plantean nuevos dilemas en el tema de la reproducción. Es sumamente importante contar con consultas pre-concepcionales para la atención de estas parejas, dado que el VIH se puede transmitir por vía sexual, y las relaciones sexuales sin protección implican un alto riesgo de infección en las parejas serodiscordantes.

Hasta hace pocos años los especialistas en técnicas de reproducción asistida pensaban que la infección por VIH representaba una contraindicación absoluta para realizar esos procedimientos. Pero importantes avances médicos y el aumento de la demanda de parejas serodiscordantes que desean tener hijos con el menor riesgo posible de transmisión han generado un cambio de actitud creciente en los equipos de salud relacionados con el tema.

Es fundamental brindar información completa a las parejas aclarando también que, hasta la fecha, no se puede garantizar en forma absoluta la anulación del riesgo de transmisión de virus.

Desde el principio de la epidemia se conoció la importante morbimortalidad en la mujer y la incidencia global de transmisión vertical de un 25-30 % sin tratamiento antirretroviral. Esto motivó que la mayoría de los ginecólogos y biólogos involucrados que trabajaban en técnicas de reproducción asistida se abstuvieran de tratar a mujeres no fértiles, VIH +.

Desde 1994 se conoce el importante beneficio que se logra con la administración de AZT a la madre VIH+ durante el embarazo, el trabajo de parto y al recién nacido durante las 6 primeras semanas de vida, lo que logró una disminución de la incidencia de transmisión vertical.

Este claro avance preventivo para el recién nacido requería el reconocimiento de la mujer VIH + embarazada, para lo cual en varios países se recomendó la implementación del test de VIH.

Nuevas estrategias terapéuticas fueron apareciendo con el desarrollo de otras drogas antirretrovirales, su asociación y la implementación de la cesárea programada antes de que se inicie el trabajo de parto o la ruptura de las membranas ovulares. Esto último, en madres VIH + que reciben AZT redujo la transmisión vertical a 0.8 %.


EMBARAZO

Primeramente es importante señalar que la decisión de una mujer infectada de embarazarse o continuar con su embarazo es absolutamente personal y debemos tener en cuenta que los factores que influyen pueden ser individuales, sociales, religiosos y de la relación con su pareja.

Por otro lado toda mujer embarazada infectada con VIH tiene el derecho a recibir tratamiento médico para ellas y para su bebé durante el embarazo, el parto y posteriormente al nacimiento, ya que los avances científicos reducen muy significativamente el riesgo de transmisión del virus al bebe. La lactancia materna, por su alta concentración de virus, se encuentra totalmente desaconsejada.

La normativa vigente en la Argentina, similar a la de otros lugares del mundo, establece que las mamás VIH positivas deben recibir AZT a partir de la semana 14 del embarazo hasta el momento del parto (momento en que se les suministra por vía endovenosa).

Con respecto al bebé, debe recibir AZT en jarabe durante las seis semanas consecutivas al nacimiento. Con estas precauciones, el riego de transmisión del VIH de la madre al hijo se reducen del 30% al 8%.

DERECHOS FUNDAMENTALES Y ESPECIFICOS DE LAS PERSONAS QUE VIVEN CON VIH/SIDA
A la pregunta de cuáles son los derechos que asisten a las personas que viven con VIH/Sida debe contestarse TODOS, ya que tanto la Constitución Nacional como diversos Tratados Internacionales establecen que todas las personas son iguales ante la ley. En consecuencia, tienen derecho, sin discriminación, a igual protección de la ley.


Existen derechos reconocidos que se consideran fundamentales para el ser humano, los llamados Derechos Humanos, los cuales debe garantizar cada Estado para todos sus habitantes.

La ley Nacional de Sida (23.798), y su Decreto Reglamentario (1244/91), es una ley de carácter protectorio que surge del contexto de la aparición de esta pandemia, y la necesidad de implementar medidas tendientes a su prevención y asistencia.


Esta ley es de aplicación nacional, declarando de interés nacional la investigación, prevención y asistencia de esta problemática, siendo autoridad competente y responsable del efectivo cumplimiento de esta normativa el Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación, como así también el Ministerio de Cultura y Educación, en el ámbito de su competencia, en lo que se refiere a la incorporación de la prevención del Sida como tema en los programas de enseñanza de los niveles primario, secundario y terciario de educación. Entre las principales obligaciones que prescribe la ley, tendiente a proteger el Derecho a la Intimidad y la No Discriminación de las personas que viven con VIH/Sida, ésta impone la confidencialidad, a través del anonimato en la realización de los análisis de detección del virus, los cuales deben realizarse con la sola identificación de las iniciales del nombre y apellido y fecha de nacimieento de la persona que se realizará el análisis, y la obligación del secreto médico a los profesionales médicos, así como toda persona que por su ocupación tome conocimiento de que una persona se encuentra infectada por el virus VIH, o se halla enferma de Sida, prohibiéndose revelar dicha información y no pudiendo ser obligados a suministrarla, salvo en los casos que la ley establece y que deben interpretarse en forma restrictiva.

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